3.11.13

En llamas

Sabes, cuando se está
en un cuarto oscuro
y de momento alguien
prende una luz
sin avisar,
duelen los ojos,
aunque lo que
descubran sea
la cosa más linda,
más sublime
del mundo,
duele el contraste,
duele la pupila contraída
en las llamas de la iris
que arden,
aunque lágrimas
las apaguen,
no me ciegan,
no de tu cara,
ni tu sombra.


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