4.11.12

Ruedan


Vienen las olas
una tras otra
hasta romper en
los peces y arena.
Vienen sonoras
rodando entre sobras
de algas y espuma
y de piedras.
Y vienen las olas
tan normales,
cotidianas,
como hojas de un árbol
que caen.
Vienen las olas
pero no sin antes
chuparse el agua--
desnudar la arena--
creando un momento de silencio y
suspenso
para luego volver
a romper en la arena.


La pared


Cuando me lavo el cabello
recojo todo el pelo suelto
que se enreda entre mis dedos--
y los pego a la pared.

Pelos muertos, tibios,
que se dieron por vencidos
muy pronto
y se soltaron para caer--

algunos desaparecen
por el drenaje
desapercibidos,

otros se deslizan
por mi cuerpo
hasta que logro
atraparlos
entre los muslos--

y los pego a la pared.
Así, contra la pared.

Al fin, con la punta del dedo
en un único movimiento
sutil, los junto todos
en un gran nido oscuro,
mojado,
frío,

y lo arranco de la pared.


Astral


tras los ojos llueve
pura estática,
ruido,
líneas sin fin
entre-cortadas
por las que
tambaleo,
me ahogo,
y cruje dentro de mí
cada vez más alto--
vitupero pero me enredo
en el vapor de la saliva
hasta que con un último
truenazo todo calla
y arde--
degollada cae la calma,
se esfuma el humo,
queda trémulo el horizonte



13.5.12

Menos tu vientre

Menos tu vientre
todo es confuso.

Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.

Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.

Menos tu vientre
todo es oscuro
menos tu vientre
claro y profundo.


--Miguel Hernández




*¡Feliz día de las madres!*

8.2.12

Recuerdo


para no olvidarte
recojo las piedras que encuentro
en el camino.
las guardo debajo de mi cama
para un día hacer con ellas
un muro, una casa, una cueva,
un refugio de ti sin soltarte,
sin mirarte, sin que me toques.
recojo piedras para olvidarme
de ti, con su peso, su firmeza,
su textura variada,
y me escondo en ellas,
y me escondo de mí,
y me pierdo en la luz de otros ojos
para luego encontrarme
en tu pupila oscura.


29.1.12

Y vuelven a surgir

Y vuelven a surgir las burbujas
como subiendo un hilo blanco sobre un fondo negro;
suben como espiral, girando hasta colmarse
en mí, calientes tras mis ojos
que cierran para no dejarlas escapar
aunque unas pocas encuentran
una ventana y se lanzan, 

caen por el precipicio de una cara impávida,
 
sin color,
sin fe,
sin alma.