4.11.12

La pared


Cuando me lavo el cabello
recojo todo el pelo suelto
que se enreda entre mis dedos--
y los pego a la pared.

Pelos muertos, tibios,
que se dieron por vencidos
muy pronto
y se soltaron para caer--

algunos desaparecen
por el drenaje
desapercibidos,

otros se deslizan
por mi cuerpo
hasta que logro
atraparlos
entre los muslos--

y los pego a la pared.
Así, contra la pared.

Al fin, con la punta del dedo
en un único movimiento
sutil, los junto todos
en un gran nido oscuro,
mojado,
frío,

y lo arranco de la pared.


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