30.7.13

Obertura

Cuando volví a mirar
el espacio de la noche,
descubrí peces
pulsando en lo infinito;
florecían de sus colas
chispas,
cintas de luz
fugaces en el firmamento.

Y en los intervalos
sin ruido
entre peces y nubes,
te vi a ti,
meteórico,
nadar con ellos;
y en el vasto
océano estrellado
se enredaban
entre tus piernas
rizando aquellas cintas,
formando lazos
con besos etéreos.

Yo quise elevarme
a ese espacio soberano
donde mis peces
nadan y brillan
y tú te conviertes
en hombre sirena;
donde yo destello
en los intervalos
sin ruido
y canto con soles
de peces
que a mis noches
regresan.


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28.7.13

Las manos

Quédense las manos
de cal
sobre el tallo
marchito
en la arena;
quédense palomas
exánimes,
teclas
mudas,
vasijas griegas
expuestas;
quédense lirios
sin efluvio;
quédense barcos
sobre mar de sal,
mar tieso,
mar sin aire
que sople vela;
quédense cristales,
espejos
de años remotos;
quédense venas
desiertas;
quédense las manos
frías
y el cuerpo hinchado
bajo tierra;
quédense las manos—
quédense—
sin aliento
no se esperan,
se miran cada vez
más lejos,
pierden coherencia,
se quedan quietas.

7.7.13

Fe

A veces siento
que me piensas,
y lo creo
con la convicción
de una mujer de fe.
Y sintiéndote así,
tan falsamente
cerca,
me dueles
sin que lo sepas,
y sin que yo
quiera detenerte.