28.7.13

Las manos

Quédense las manos
de cal
sobre el tallo
marchito
en la arena;
quédense palomas
exánimes,
teclas
mudas,
vasijas griegas
expuestas;
quédense lirios
sin efluvio;
quédense barcos
sobre mar de sal,
mar tieso,
mar sin aire
que sople vela;
quédense cristales,
espejos
de años remotos;
quédense venas
desiertas;
quédense las manos
frías
y el cuerpo hinchado
bajo tierra;
quédense las manos—
quédense—
sin aliento
no se esperan,
se miran cada vez
más lejos,
pierden coherencia,
se quedan quietas.

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