Qué importa si permanece o se despluma.
Miento (se desborda sobre las encías).
No es mío. No descansa la cabeza
entre mis piernas, ni lee ni se encierra
en la palma de mi mano.
Hoy se enrosca en qué nido frío,
en qué viento se ha ido mi pájaro;
y yo mojando el pico para no morir de sed,
desvanezco cada vez más
con el veneno que emanan sus plumas.

