Y al fin duermo,
pero no descanso.
Veo ojos y labios
que flotan
rindiendo culto
al oráculo de mutis.
En el negro,
mis ojos cierran;
se hacen lagunas
donde peces nadan
y nadan y nadan.
Y nada.
Solo penumbra.
Quién pudiera dormir
con tantos peces.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario