Se me escapan
los peces.
Ahora, cuando duermo,
sueño en francés.
Es casi como no soñar.
Si entendiera lo que sucede,
pero solo se deshila en
palabras
sueltas,
nasales y guturales,
románticas,
pero sin alcance,
como fenêtre,
y à demain!
Y, a mí, ¿de qué me sirve
soñar en francés?
¿Ocupa el mismo espacio
que ocupó el sueño de dormir,
que ocuparon ojos y labios,
y los peces?
Talvez deba aprender francés.
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