28.3.14

Asalto

El amor te roba el tiempo.
Pasan los minutos
derritiéndose en colores
sin que nadie se queje,
sin que nadie sienta
que se esconde.

El amor te roba el tiempo.
Te roba las horas
y sustituye comidas
por aliento;
hace crecer colinas
y achica mares;
te olvida las verdades.
Todo es arduo
en el mundo abandonado;
no hay música,
no hay aire.

El amor te roba el tiempo.
Te roba los días
que en un fluir de luces y sombras
se hacen uno solo,
sin costuras,
es el pasar de las nubes.

El amor te roba el tiempo
y hasta te roba el sueño,
lo que es peor
en días de semana.
Quién pudiera,
quién quisiera
ganar esa batalla.

El amor me roba el tiempo,
metal efímero y líquido.
El amor me roba el tiempo;
ladrón generoso,
dueño de mi pelo,
y si no me lo robara,
se lo regalaría.


27.1.14

About my friend

My friend died. I like to think he had a good life. He used to tell such eccentric stories, so full of strange characters and unexpected plot twists, all about the things and places he had seen and people he had met throughout his life. As I sat across him listening to his history unfold, I happily thought, “This is a man who has lived.”

I am lucky to have had him as a mentor and friend. He had faith in me, and for that I am grateful. I wish him well, wherever he goes next, and I hope he enjoys the trip. 

Bon voyage, Mark. Rest in peace. 


26.1.14

Noches de luna

Me paso buscando la luna
por si te encuentro en ella;
no que tenga esperanzas de hacerlo,
pero en un mundo
donde una bola de fuego
abraza el mismo tronco tres veces,
¿por qué no?

Pienso que si la luna me ve a mí
bajo el fondo negro perforado,
iluminada con la paz del saber
que se acerca la brisa de otro sol,
otro corazón palpitante
y desnudo,
también te ve a ti,
a la intemperie
o arropado,
y eso nos une,
por lo menos en noches de luna.

El detalle es que veo sola la luna
y tú tal vez no la ves;
pero eso es polvo bajo mi almohada:
por mí basta saber que ella nos mira
(en dos países paralelos 
e invisibles)
mientras deshila sueños
con nostalgia.


12.1.14

Bisturí

Me da miedo
el silencio—
que se meta
en mis huesos,
que la pesadilla
me desgarre
y se haga real
con los ojos
entreabiertos.

Me da miedo
el frío—
que me hiele
hasta el pelo,
que congele y quebrante
la carne bajo mis uñas,
que nadie sepa
que me quemo
por dentro.

Me da miedo
el fulgor—
el metal—
la inyección
que transporta
al espacio
donde nadie
me escucha
gritar.

Y más miedo me da
el miedo
que se transforma
en patética nostalgia,
que me llora
por mitos
perdidos
en vez del cuerpo
que sangra.


30.12.13

Tu Voz

Conocería tu voz
en medio de una
tempestad oceánica,
entre el coro de olas
y truenos y el grito
del viento;
tu voz sería
la que más resuene
en mi oído,
la que con un suspiro violento
ulule mi nombre.

Tu voz,
que gime en silencio,
la conozco yo,
que la hice brotar
febril
con mis labios,
suprimiendo
mi propio aliento,
mis deseos
de poseer,
no tu voz,
sino tus
palabras.

Yo conozco tu voz;
la conozco
porque es la voz
de un sueño,
efímero,
idílico,
que al despertar
podría no recordarlo,
pero—tu voz—
no, eso no se olvida.


25.12.13

Neptuno

Si cuando te adentres al mar
sientes algas
retozando entre tus piernas,

el embate
de olas espumantes
enredándose
en el laberinto de tu pecho,

que la arena invade
prodigiosamente
los surcos de tu cuerpo
y tu gozo se mezcla
con el reflejo de la media luna,

confía
que mi espíritu neptuniano
te posee.



24.12.13

A pesar de lo incierto

Hay un punto de luz
sobre el fondo de la noche.
Es hermoso,
imperfecto,
misterioso.
Se acerca al borde
de la oscuridad
y se asoma
por el precipicio
buscando algo
de qué arraigarse:
de un cuerpo mortal,
o uno celeste,
de un brazo de viento
que lo sople y lo lleve
donde vive otra luz,
donde sentirse natural
y liviano.

Junto al precipicio
pulsa,
se agranda,
se achica,
se quema,
y ante un misterio
aún más grande,
absorbe el fulgor de la noche
y se lanza.

(07/2013)